Clasificados II

 

Lo de la Colo era original. Sabía, cuando eligió la carrera, que ese era el lugar donde pescaría marido. Periodismo: una carrera bohemia pero no al nivel de Humanidades; como para ser casi pobre,  pero no del todo, y aun mejor, en una universidad privada porque, por más diletante que fuera su candidato, siempre detrás habría una familia azul brindando el apoyo y un puesto clave en alguna empresa del abuelo fundador.

Ella no iba con vueltas: hacía la carrera para conseguir marido, para quemar en tareas útiles y provechosas esos años grises entre la secundaria y el hogar. Y eso, en los inicios del siglo XXI, era casi un curiosidad o mejor, era para elegidas. La Colo era una de ellas.

Por eso, cuando terminó periodismo y no hubo ni uno que se le declarase, no dudó en aceptar aquel puesto en el diario local y todas las comodidades de entrar a las 8, salir a las 14, y después hacer….cosas. Pilates, respiración oriental, eneagrama y cursos por el estilo atrincheraban sus tardes (el tiempo en que su abuela hubiera hecho calceta y jugado al bridge), mientras sus compañeras de colegio se atrasaban con sus estudios, hacían viajes de voluntariado a Cuba, probaban infelices convivencias, y se hacían a dedo la ruta hasta Macchu Picchu. De todos modos, ella ganaba tiempo:  buscaba la casa de sus sueños. Por que era eso lo que terminó motivando sus informes inmobiliarios. Y una tía lejana murió y le dejó unos dólares y se le metió en la cabeza una inversión para el futuro: su jaula de oro, al gusto de los años 50, con cosas modernas como hornos inteligentes, pero con la vajilla de diario durex y la loza de los días en los que se invita al jefe del marido a cenar. Algo que, por otro lado, no se hace décadas, costumbre desacostumbrada que no modificó igual las listas de casamiento actuales, donde no faltan el levantacanelones y el despabilador de velas.

Con el dinero en el banco, se puso a hacer la búsqueda de verdad y descubrió que le gente vive en condiciones deplorables, y que por lo general es sucia y hasta maloliente. Que los parrilleros pueden ubicarse  en el fondo de los lavaderos, y que un nido de palomas callejeras pueden usar de water una ventana interna.

 

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